Fueron siete hermanos, cinco mujeres y dos hombres, nacidos en Pineda. Les
tocó vivir una época difícil, de cambios y de muchas limitaciones,
especialmente para las mujeres, para quienes no era fácil abrirse camino en los
estudios y en la vida profesional.
Los dos varones emprendieron un día un nuevo camino y marcharon a la Argentina, lejos de su tierra natal. Las cinco hermanas, en cambio,
permanecieron en España y, cada una a su manera, fue construyendo su propia
vida. En aquellos tiempos en los que no era habitual que las mujeres pudieran
prosperar en el ámbito académico, una de ellas estudió Medicina y otra se
dedicó al Magisterio. Las demás encontraron su camino en distintas actividades
y circunstancias de la vida.
Con el paso de los años, la familia fue dispersándose. Algunos terminaron
viviendo en Burgos y el contacto con Pineda y con sus gentes se fue haciendo
cada vez más escaso. Por eso hoy somos ya pocos los que conservamos recuerdos
de algunos de aquellos hermanos, de sus vidas y de la huella que dejaron en
quienes los conocieron.
El pasado 9 de agosto despedimos a Piedad, la última de los siete hermanos que permanecía con vida. Fue enterrada en Pineda, regresando así, de alguna manera, a la tierra donde ella y sus hermanos nacieron y donde comenzó la historia de la familia Eraña Saiz.
Desde este espacio mandamos nuestro pésame a sus sobrinas/os, primas/os y
demás familiares y amigos

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